La reapertura de bares, gimnasios y hoteles conlleva el mayor peligro de propagación de COVID-19, según un estudio que utilizó datos de teléfonos móviles de 98 millones de personas para modelar los riesgos de infección en diferentes lugares.

Investigadores de la Universidad de Stanford y la Universidad de Northwestern utilizaron datos recopilados entre marzo y mayo en ciudades de Estados Unidos para mapear el movimiento de personas. Observaron a donde fueron, cuánto tiempo se quedaron, cuántos más estaban allí y desde qué zonas estaban viajando. Luego combinaron esa información con datos sobre el número de casos y cómo se propaga el virus para crear modelos de infección.

En Chicago, por ejemplo, el modelo del estudio predijo que si los restaurantes se reabrieran a plena capacidad, generarían casi 600 mil nuevas infecciones, tres veces más que con otros sitios. El estudio, publicado el martes en la revista Nature, también encontró que alrededor del 10 por ciento de los lugares examinados representaron el 85 por ciento de las infecciones previstas.

Este tipo de datos muy granulares “nos muestran dónde existe la vulnerabilidad”, dijo Eric Topol, del Scripps Research Translational Institute, que no participó en el estudio. «Entonces lo que tienes que hacer es concentrarte en las áreas que se iluminan».

En un artículo de opinión publicado en Nature, Marc Lipsitch y Kevin Ma de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, escribieron que hay datos epidemiológicos limitados sobre cómo las intervenciones frenan la infección. Dichos modelos, dijeron, pueden actuar como un punto de partida para orientar las decisiones políticas sobre la reapertura.

Los modelos producidos en el estudio informado el martes también sugirieron que los bloqueos completos no son necesarios para mantener a raya al virus. Los cubrebocas, el distanciamiento social y la reducción de la capacidad de los lugares pueden jugar un papel importante para mantener las cosas bajo control.

Limitar la ocupación al 20 por ciento en ubicaciones en el área metropolitana de Chicago redujo los contagios previstos en el estudio en más del 80 por ciento. Y debido a que los límites de ocupación solo afectaron principalmente la cantidad de visitas que generalmente ocurren durante las horas pico, los restaurantes solo perdieron el 42 por ciento de los clientes en general.

Reducir las cifras máximas de ocupación, sugirió el estudio, puede ser más eficaz que las medidas menos específicas para frenar el virus, al tiempo que ofrece un beneficio económico.

Con información de El financiero

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