Un grupo de arqueólogos descubrió 59 sarcófagos de más de 2600 años de antigüedad en la ciudad sagrada de Saqqara, a 50 kilómetros de El CairoEgipto. Y por primera vez ante los medios de comunicación, abrieron uno de los féretros y revelaron los restos de una momia envueltos en telas funerarias que tenían inscripciones jeroglíficas en colores brillantes.

Las autoridades egipcias presentaron 40 de los ataúdes desenterrados. «Primero localizamos 13 sarcófagos intactos y luego otros 14. El pasado jueves, cuando ya estaba preparada esta rueda de prensa, encontramos una puerta de madera tras la que se escondían otra gran cantidad de ataúdes. Pensamos en cancelar el acto pero la decisión final fue que habrá tiempo de anunciar los nuevos detalles en las próximas semanas», anunció Mustafa al Waziri, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades.

El hallazgo de los sarcófagos se realizó en varios pozos funerarios en un sitio de sepultura que es patrimonio mundial de la Unesco en Saqqara, la necrópolis más importante de Menfis (capital del Imperio Antiguo de Egipto desde la primera dinastía hasta la época cristiana).

«Por lo que estamos leyendo aquí se trata de un hombre que se llamó Psamético, un nombre muy habitual en aquella época», explicó el ministro tras retirar la tapa del ataúd y revelar a los medios la momia envuelta en lino.

Según informó Khaled El-Enany, ministro de Turismo y Antigüedades de Egipto, los arqueólogos comenzaron la excavación del sitio hace dos meses y descubrieron un pozo de 11 metros de profundidad, en pleno desierto, dónde encontraron 13 ataúdes intactos. Los investigadores continuaron con sus excavaciones y encontraron otros dos pozos, de 9 y 12 metros de profundidad, también llenos de ataúdes.

«Es un hallazgo realmente importante porque se encuentra a la sombra de la pirámide escalonada, cerca de las tumbas de un conocido embajador que firmó el tratado de Ramsés II con los hititas, de la niñera de Tutankamón y de un primer ministro de Amenhotep III«, reconoció Zahi Hawass, exministro de Turismo y Antigüedades de Egipto, tras asistir a la multitudinaria rueda de prensa.

El descubrimiento fue revelando sus enigmas a cuentagotas al ritmo que se inspeccionaban los tres pozos similares. «Hay capas y capas de sarcófagos. Estos se encuentran en buen estado de preservación porque aún conservan sus colores originales», afirmó El-Enany, que presidió la apertura de dos ataúdes ante las cámaras de los medios.

Según las investigaciones preliminares, los ataúdes recuperados datan de la dinastía XXVI y pertenecen a un grupo de sacerdotes, funcionarios de alto rango y personajes prominentes de la sociedad faraónica. Y todos ellos, habrían estado sujetos a los complejos rituales de entierro del antiguo Egipto después de su muerte, incluida la extracción del cerebro con un gancho de hierro.

«Su destino final es el Gran Museo Egipcio, donde serán exhibidos en la sala opuesta a la dedicada al escondite de Al Asasif, hallado el año pasado en Luxor y formado por 32 ataúdes sellados de miembros del clero durante la dinastía XXII», aseguró El-Enany.

«Los ataúdes descubiertos ahora nos contarán más detalles sobre la momificación y las creencias religiosas de hace 2500 años. Pero esto recién es el comienzo porque hemos encontrado el 30 por ciento de todo lo que está enterrado en Saqqara. Para un arqueólogo, bajar por un pozo en busca de tesoros como estos es una pasión difícil de describir», señaló Hawass.

Redacción La Nación

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