Toluca, México a 29 de septiembre del 2020.- De acuerdo con el Sistema Nacional de Violencia Doméstica, seis de cada diez hombres son violentados, pero tan solo el 10 por ciento de estos se atreven a levantar una denuncia.

Cuando hablamos de violencia intrafamiliar automáticamente pensamos en el padre de familia agrediendo a la mujer e hijos, porque la mayoría de los casos registrados así se han presentado, no obstante, hay otra realidad silenciosa que, aunque es minoría, también es infravalorada e incluso para algunas personas es increíble.

Casos como estos de violencia contra los hombres no son denunciados y esto se debe a las mismas ideas misóginas, que limita a los hombres a soportar todo tipo de agresión para evitar ser víctimas de burlas entre los mismos hombres; las ideas tradicionalistas impiden al hombre mostrar sentimientos como el sufrimiento principalmente causado por una mujer, aunque también se han registrado denuncias contra las autoridades ya que tras las denuncias de este tipo, estas son omitidas por el menosprecio de las agresiones.

De las denuncias realizadas por violencia doméstica, apenas el 8 por ciento del registro datan de hombres adultos violentados y el 30 por ciento a jóvenes, además, no hay un organismo que analice estadísticas sobre la violencia contra el varón y la violencia sexual, simplemente es omitida.

Esta problemática hace que los registros sean imprecisos, pero de acuerdo con el Sistema Nacional de Violencia Doméstica, seis de cada diez hombres casados, sufren de violencia doméstica, y tan solo el 10 por ciento de ellos son los que se atreven a levantar una demanda.

De acuerdo con los datos de seguridad a nivel federal, la violencia doméstica contra los hombres aumentó 27 por ciento durante esta cuarentena.

Un estudio sobre violencia sexual realizado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, detalla que el 68,6 por ciento de los hombres que denunciaron ser víctimas de abusos sexuales afirmaban que la agresora era una mujer.

Por su parte, entre los hombres que denunciaron haber sido obligados a penetrar —”la forma de sexo no consensuado que es más probable que los hombres experimenten a lo largo de su vida”—, el 79,5 por ciento aseguró que lo hicieron forzados por mujeres.

Cabe destacar, que las sentencias por violencia doméstica para una mujer van apenas de tres a seis meses, lo que hace aún más difícil para el hombre denunciar, lo que resulta llamativo es que las sentencias por el mismo delito sean más contundentes cuando se trata de un hombre, cuando de lo que se está hablando es de una vida sin importar el género.

La semana pasada se dio a conocer un caso de un hombre quien pidió ayuda a las autoridades debido a que era violentado diariamente por su pareja sentimental, a la llegada de las autoridades, el hombre se encontraba acorralado en el techo de su hogar, mientras era agredido por su pareja.

A través de redes sociales -y a diferencia de los casos a la inversa- este caso causó gracia a los internautas, mientras se veía al hombre llorando por su integridad física, los comentarios entre risas y burlas asumían que “algo malo ha de haber hecho”.

Este fin de semana, en el Estado de México, una mujer asesinó a su pareja asfixiándolo con un cable de luz, luego de haber iniciado una discusión derivado de que presuntamente la víctima tenía un adeudo económico con la agresora.

La mujer fue detenida y se dio a conocer que antes de asesinarlo, la mujer y un cómplice atacaron a golpes al hoy occiso.

En casos mayoritarios también se han registrado violencia de las madres de familia hacia los hijos por diversas situaciones que jamás justificaran la agresión, pero que derivan en la descarga de emociones de las madres de familia hacia los hijos.
La mayoría de los casos de violencia intrafamiliar contra los hombres no es física, sino psicológica; es un cambio radical entre los métodos de violentar a las parejas de acuerdo al género, pero es bien sabido que el menosprecio por la labor del hombre dentro del hogar y laboral son más recurrentes en contra de los hombres.

Los casos más sonados y que incluso en algunas comunidades es bien visto, es la prohibición de ver y convivir con sus hijos luego de una separación, otro caso es el control del dinero y el tiempo de la mujer hacia el hombre y la carga excesiva de responsabilidades (en algunos casos, ser el único sustento económico además de los mantenimientos del hogar, llevar las cuentas exactas y aun así son menospreciados).

Por: Guillermo Guadarrama

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