• La jueza penal para adolescentes que lleva el caso lo canalizó a mediación y  se logró el perdón.

Gracias a un círculo de paz, una técnica de la justicia restaurativa impulsada por el Centro Estatal de Mediación, Conciliación y Justicia Restaurativa del Poder Judicial del Estado de México, una familia del municipio de Toluca pudo restablecer sus vínculos, luego de que los problemas que se suscitaron entre ellos derivaron en un proceso penal de justicia para adolescentes.

Con lágrimas en los ojos y luego de siete meses de reuniones que, inicialmente fueron presenciales y posteriormente a distancia, todos los integrantes leyeron cartas para sus familiares expresando cómo se sentían al respecto de la situación por la que atravesaron, finalmente, arribando al reconocimiento de lo que sucedió y la reparación de los lazos filiales, objetivo del círculo de paz, el cual está basado en los valores del respeto y la solidaridad.

Además de la familia, participaron el consejero de la Judicatura del Estado de México, Raúl Aarón Romero Ortega; el director general del Centro Estatal de Mediación, Sergio Arturo Valls Esponda; el magistrado presidente de la Sala Unitaria Penal y de Justicia para Adolescentes, Raymundo García Hernández; el director del Centro Estatal de Mediación en Toluca, Mario Montaño Delgado; la jueza del caso, Araceli Gutiérrez Contreras y las mediadoras, Gabriela Cejudo Guzmán e Iris Pérez Maruri.          

Al realizar su intervención el magistrado consejero Romero Ortega describió a la familia como “promotores de la paz”, los invitó a ser un ejemplo para los demás y a difundir las bondades de la justicia restaurativa entre su comunidad, pues ellos ya han visto los beneficios de la misma.

Por su parte, Valls Esponda reconoció por su trabajo a las mediadoras, así como la disposición de la jueza y su interés por buscar la reunificación de las familias; además señaló que al participar en este círculo de paz, los padres dieron una lección a sus hijos acerca de cómo es posible resolver los problemas, a través del diálogo, el respeto, la confianza y la solidaridad, por lo que ahora son un ejemplo para su comunidad.

El magistrado García Hernández y la jueza Gutiérrez Contreras coincidieron al señalar que la justicia restaurativa demuestra que es posible lograr el perdón y restablecer los vínculos familiares dañados por conductas antisociales.

Durante el proceso penal, la jueza identificó algunos elementos para canalizar el caso al Centro de Mediación, por lo que entró en contacto con los facilitadores, quienes en conjunto, evaluaron la viabilidad de resolver el asunto mediante un mecanismo alternativo, por lo que autorizó la suspensión condicional del proceso, a fin de realizar el círculo de paz.

Al concluir el mismo, la jueza que conduce el caso realizará una última audiencia en la que se da por terminado el asunto, dado que ya no hay una conducta antisocial que perseguir.


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