Un equipo de investigadores británicos de la Universidad de Salford sugiere que la disposición del monumento megalítico de Stonehenge, en Inglaterra, creaba un importante espacio acústico en su interior. Los resultados de su estudiofueron publicados en la revista Science Direct.

Según los científicos, el diseño de la estructura de rocas lograba amplificar las voces y mejorar la resonancia de la música dentro del monumento. Para llegar a esta conclusión, el ingeniero acústico Trevor Cox y sus colegas recrearon un modelo a escala (1:12) para simular el desplazamiento del sonido.

La réplica diseñada, llamada Stonehenge Lego, recreó las 157 piedras que formaban parte del sitio hace aproximadamente 4.200 años, permitiendo el estudio de los efectos acústicos del paisaje abierto que rodeaba al monumento. Posteriormente, el equipo colocó parlantes y micrófonos en varios puntos internos y externos.

Cox comparó las características del sitio arqueológico con una sala de cine. «Sorprendentemente, considerando que Stonehenge no tiene techo y hay muchos espacios entre las piedras, la acústica es más como una habitación cerrada, como un cine, en lugar de un espacio al aire libre», explicó el autor del estudio.

Debido a la disposición de las piedras, cualquier ruido que se producía en Stonehenge no se proyectaba más allá del campo circundante del monumento e, incluso, se considera que ni siquiera las personas que estaban cerca del círculo de megalitos podían percibirlo con claridad. Asimismo, los sonidos no hacían eco en la maqueta.

«El modelo tiene una representación más precisa de la geometría prehistórica […] La forma en que se utilizó Stonehenge es muy discutida, pero estos resultados muestran que los sonidos mejoraban dentro del círculo en comparación con el exterior», concluyeron los investigadores.

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