Para Daniela y Miguel, su primera clase este regreso a clases fue totalmente diferente. La tomaron en la calle conectados a la red Wifi gratuita de un poste de las cámaras de video vigilancia del C5 en la Ciudad de México.

Estuvieron todos mis compañeros, que son 29 y la maestra nos presentó a dos nuevos alumnos que se llaman Santiago, la otra no me acuerdo su nombre, pero eran un niño y una niña, eran hermanos e iban a ir a nuestra escuela t también no enseño lenguas de señas para que no estuviéramos alzando la mano, hoy nada más nos puso a dibujar y nos puso por equipos para que platicáramos entre nosotros”, compartió Miguel Ángel, uno de los pequeños.

Diana tuvo que ser auxiliada por la señora Leonarda para poder tomar su clase. 

Mi mamá tuvo que poner una contraseña para meterme en las clases, vi a mis compañeros y a mi maestra, me dijo que hiciéramos un trabajo así y que nosotros lo hiciéramos”, dijo la niña. 

Sentados en un banquito de plástico o buscando un lugar cómodo para presenciar sus clases Daniela y Miguel no se perdieron por nada el primer día, aún con el bullicio de los ruidos urbanos no hubo distracciones. 

Leonarda y Miguel, padres de los dos pequeños, venden tacos de canasta todos los días en Miramontes y Cerro San Antonio, así es como día a día luchan para que sus hijos no les falte nada y sigan estudiando.

Hay veces que es complicado porque no es lo mismo que estén en un aula de salón, que les explique la maestra, se aprende un poquito más, pero si uno tiene ganas de continuar estudiando en esta nueva modalidad de enseñanza u aprendizaje”, consideró Miguel, el papá de los pequeños.

Via: Excelsior

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