El derecho a la salud emocional y mental debe ser garantizado por el Estado incluso durante la pandemia por el COVID-19, por tanto, debe brindarse orientación y consejos a la población para que se cuide, en especial a las y los trabajadores sanitarios, gestores de centros de salud, personas que cuidan a niñas, niños y adolescentes, adultos mayores, grupos y comunidades indígenas y la sociedad en general, subrayó el ombudsman mexiquense Jorge Olvera García.

En su participación en el foro del seminario internacional organizado por la Red Internacional de Estudios Constitucionales y la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (Codhem), en el que se abordó el tema “El derecho a la estabilidad emocional”, y se refirió que los efectos de la permanencia en el domicilio y la nula actividad fuera de casa todavía no se conocen, por lo que es importante prevenirlos, Olvera García recordó que el derecho a la protección de la salud implica la conservación del bienestar físico y mental de las personas.

El miedo a contraer el virus del COVID-19, el estrés y la tensión, los cambios significativos en nuestra vida diaria ante las restricciones y limitaciones implementadas para detener la propagación de la enfermedad, el maltrato físico y emocional por el cierre de escuelas y estancias infantiles, y la violencia de género, son factores para desequilibrar la estabilidad emocional de las personas.

Con la expansión del virus en el mundo hay mayor urgencia de mantener la convivencia y la estabilidad emocional durante el confinamiento, sin embargo, la nueva realidad plantea desafíos como la conciliación del tiempo que se pasa con la familia y la destinada al trabajo, diferente a como se hacía; además, mientras a unas personas el encierro les provoca desestabilidad emocional, a otras les estresa lo que pueden enfrentar fuera de casa; y también existe estrés psicológico y trastornos mentales como la angustia de la niñez, trabajo infantil, separación familiar, exclusión social o estigmatización de personas o familias contagiadas.

En ese sentido, la Codhem impulsó acciones del cuidado de la salud emocional, a través del pronunciamiento a favor del respeto, la seguridad y la integridad del personal médico y de enfermería de la entidad, en el que se exhorta a la sociedad a valorar, respetar y proteger a los profesionales de la salud, que son el primer contacto de atención para casos de COVID-19 y fundamentales para una atención sanitaria de calidad.

También creó el Micrositio de Transparencia COVID-19 con información verídica, confirmada y generada por instancias oficiales, en donde la población en general puede conocerla y también cuidar su salud emocional por medios de videos, juegos e infografías.

Aunado a ello, por medio de las plataformas digitales Youtube y Zoom se impartieron 106 pláticas con temáticas como el manejo de crisis familiares, prevención del suicidio, prevención del maltrato en niñas, niños y adolescentes, autoestima, canalización de emociones, entre otras, impactando a casi 26 mil personas de los 125 municipios mexiquenses, 16 entidades federativas y a usuarios de Argentina, Ecuador, Bolivia y Colombia; y se lanzó la convocatoria ¡Un verano en casa!, que consiste en un curso de verano para niñas, niños y adolescentes de 4 a 12 años de edad con 22 talleres virtuales gratuitos.

Para atender la violencia de género latente, deben cambiarse las estrategias de los servicios de protección y evitar la posibilidad de explotación sexual o infantil con fines comerciales o de matrimonio, y en tal razón, se emitió un pronunciamiento solicitando a las instancias de procuración y administración de justicia adoptar las medidas idóneas para su oportuna actuación frente a su intensificación y de la violencia feminicida durante la pandemia.

Asimismo es necesario estar pendientes del estado emocional de las y los menores en situaciones estresantes como la que se vive y sobre todo, prevenir la violencia contra ellos durante el confinamiento doméstico, pues en México, seis de cada diez niñas, niños y adolescentes sufren métodos de disciplina violentos por parte de padres, madres, cuidadores o maestros, lo cual puede interferir en su estabilidad emocional.

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