Los restos de Gabriela Gómez Cervantes llegaron a su casa, en la comunidad de El Potrero donde la esperaban sus hermanas, sus dos hijas  y el resto de su familia. Fueron más de 30 horas las que tardó en volver a casa la joven de 26 años que murió ayer en el fuego cruzado del atentado contra el secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch.

En el interior de la humilde vivienda de esta familia, dispusieron para ella una mesa, con un mantel blanco, y flores de muchos colores para velarla esta noche y mañana sepultarla en el panteón municipal, en la misma tumba donde descansa su madre.

En la vivienda, la esperaban cerca de 50 personas, algunas apostadas en la banqueta esperando recibirla, otras que a lo largo del sábado se fueron reuniendo en el patio de la casa, donde también habilitaron una lona y sillas, para recibir a los dolientes.

El cuerpo de Gaby fue trasladado en una carroza blanca, de la Agencia Funeraria Olimpia. La acompañó su esposo en el trayecto desde la Ciudad de México hasta el municipio mexiquense de Xalatlaco. Es la última vez que recorrerán juntos el camino que por 10 años transitaron juntos, pues cada mañana se preparaban para ir a vender comida y salían del pueblo donde siempre habitaron hacia el metro Auditorio en la capital del país, fue el sábado cuando este viaje rutinario se convirtió en una historia lúgubre para la familia de José García y Gabriela Gómez Cervantes, pues ella murió por el impacto de una bala perdida.

Para llegar a casa de la familia de Gaby, dos patrullas de la policía municipal escoltaron la carroza que transitó por los pocos caminos de asfalto que destacan en una comunidad sumida en la pobreza, donde prevalecen las casas en obra negra y los terrenos baldíos.

Sus hermanas y sus amigos, familiares, y personas allegadas se disponen a realizar la velación durante lo que resta de este sábado y mañana acompañarla a la que será última morada.

Redacción El Universal

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