Desde 2004, distintos supermercados de California dejaron de ofrecer algunos dulces de origen mexicano en sus anaqueles, por asociarse con contaminación de aditivos y metales tóxicos.

Tan serio fue el asunto en esos años que la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) recomendó a los niños evitar el consumo de dulces importados de México que contengan sal, chile y/o pulpa de tamarindo.

Años después, una investigación posterior realizada por la FDA, corroboró su investigación anterior, por lo que la prohibición de dulces como los comercializados bajo la marca Lucas, se generalizó en territorio estadounidense.

Sin embargo, estos productos, dentro de sus envolturas coloridas de atractivos diseños, contienen altas cantidades de azúcar, sodio, colorantes, ácido cítrico y aditivos que también representan un daño a la salud de los niños, sus principales consumidores.

Se ha relacionado el consumo de grandes cantidades de azúcar con el desarrollo de enfermedades serias como la diabetes, depresión, caries, resistencia a la insulina, probable descalcificación y obesidad; mientras que el sodio, aditivo prevalente en dulces como los comercializados bajo la marca Lucas, propiedad de la estadounidense Mars, aumenta la probabilidad de sufrir alta tensión arterial.

Algunos colorantes presentes en golosinas de pulpa de tamarindo o chiles en polvo han sido relacionados con alergias en niños o inflamación, mientras que el ácido cítrico que contienen ha provocado irritación en la garganta de algunos niños.

En Estados Unidos productos como los distribuidos por la marca Lucas fueron prohibidos por el potencial daño a la salud con los que se le relacionaban, ¿cuánto tiempo pasará antes de que México haga lo mismo?

Redacción Noticieros Televisa

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