TOLUCA, Edomex. (apro). – Pese a los riesgos de contagio en caso de muertes por covid-19, al menos dos depósitos clandestinos de cadáveres han sido localizados en los últimos días en un par de municipios del Estado de México.

La noche de este martes, Mariela Gutiérrez Escalante, presidenta municipal de Tecámac, informó a través de sus redes sociales sobre el hallazgo de “un centro clandestino de embalsamamiento” en una casa de la avenida Ozumbilla, Manzana 28, lote 36, casa 4, de la Sección Jardines en Los Héroes.

El inmueble, indicó, “fungía como depósito clandestino de cuerpos de una supuesta funeraria”, y en él se encontraron los cadáveres de una mujer y, a juzgar por su tamaño, de un niño.

La edil reconoció que el lugar “constituye un riesgo gravísimo de contagio (por coronavirus), además de un desacato terrible a las normas sanitarias”.

El hallazgo fue resultado de una denuncia ciudadana que llevó a la Comisaría General y las direcciones de Desarrollo Económico, Desarrollo Urbano y Protección Civil a implementar un operativo de vigilancia desde hace más de una semana. Dos personas localizadas en el domicilio fueron remitidas a la agencia del Ministerio Público.

También como resultado de una denuncia vecinal en Toluca, el 26 de mayo personal de Desarrollo Económico suspendió un local ubicado sobre la calle Fray Andrés de Castro 104, colonia San Bernardino, por funcionar como sitio para embalsamar cadáveres.

A diferencia del caso de Tecámac, a pesar de que en el sitio fueron encontrados seis cuerpos, no hay remitidos al MP y la autoridad municipal no realizó ninguna denuncia, apenas presentó a la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), a través de la Consejería Jurídica del ayuntamiento, un informe del “hallazgo de cadáveres en suspensión de comercio”.

El reporte municipal levantado por Desarrollo Económico refiere que en ese domicilio se encontró a Alberto “N”, “quien se ostenta como técnico embalsamador, quien comenta que en este predio tiene su giro como auto lavado, pensión con 25 lugares marcados y un área utilizada como laboratorio para embalsamar cadáveres” desde marzo pasado.

Sin embargo, refiere el documento, al momento de la revisión no presentó licencia de funcionamiento y/o documento que acredite la actividad comercial, plan de emergencias de protección civil, señalamientos ante la NOM 003 SEGOB ni permiso de manejo de productos químicos.

El personal del ayuntamiento apercibió al responsable de realizar una nueva vista para que presente la documentación que acredite la actividad comercial y/o servicio y, de no presentarla “se procederá a tomar las medidas que la ley permita”.

El jueves de la semana pasada, trabajadores de Desarrollo Económico del municipio realizaron una nueva visita y quitaron dos de los cinco sellos de suspensión que habían colocado; este martes, otra vez acudieron al lugar, por lo que los vecinos temen que con ello se haya dado luz verde a la operación del local.

Los colonos -quienes pidieron el anonimato porque han recibido amenazas- advirtieron que algo extraño ocurría en el lugar por la salida frecuente de carrozas de diversas funerarias, el humo tipo neblina que generaba (consideran que operaba como crematorio), los olores fétidos que el drenaje despedía y los residuos que tiraba (entre ellos gasas y guantes) en el camión de la basura.

La mayor preocupación de los colonos llegó con el covid-19, ante la posibilidad de que el crematorio se tradujera en un foco de contagio, sobre todo porque la mayoría de los vecinos son personas de la tercera edad, algunas con diabetes, o incluso con cáncer o con asma.

También indican que, desde su colocación, los sellos de suspensión no han impedido que los locales se abran y entren y salgan vehículos.

Aseguran que el local operaba con la complacencia de los dueños, a quienes identifican como Jorge y María “N”, a quienes responsabilizan -al igual que al embalsamador- de cualquier agresión o acción en su contra.

Redacción Proceso /10 junio, 2020

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