Ana Paola no solo perdió a su madre sino a su única hermana, ambas fueron víctimas de feminicidio en el Estado de México, desde hace cuatro meses, sin embargo, sus casos siguen impunes y sin avances.

La mamá de dos hijas tenía 43 años de edad, su debilidad era su trabajo, llevaba más de una década en la Policía Federal, aunque el caso fue prácticamente invisible en la corporación reprocha la joven.

«Era muy dedicada y responsable salió adelante por nosotras, ahora no tengo a ninguna de las dos», dice, mientras recuerda, que tras separarse de su papá, se esforzó por ser mejor para darles un buen ejemplo.

Tras la ruptura, encontró la fortaleza y en ellas, su mayor motivación para superarse, concluyó una carrera, les inculcaba nunca rendirse aunque la violencia machista que vive la entidad se la arrebató.

Ximena Danae tenía 13 años, la describe como una niña alegre y sonriente que apenas empezaba a vivir, cuyo sueño era estudiar Medicina, una apasionada del baile, narra, mientras no puede ocultar la nostalgia.

Pese a su edad, manifestaba consciencia social, cuando podían se organizaban para regalar ropa o comida a personas de escasos recursos, cursaba el segundo grado en la secundaria, pero alguien decidió cortar sus ilusiones.

Aun no es claro para la Fiscalía General de Justicia mexiquense ni para la familia como es que ocurrieron los hechos, existe una línea de investigación aunque no es muy sólida para esclarecer el asesinato de Leticia y su hija.

Desaparición, búsqueda y asesinato

Ambas, vivían en una casa en Ixtapaluca un municipio que cuenta con la Alerta de Género, mientras Paola decidió quedarse con sus abuelos maternos en Morelos, la vida agitada de la metrópoli, no era lo suyo.

A diario tenían comunicación, sin embargo, de pronto no volvió a saber nada de ellas, no hubo ni llamadas o mensajes, lo que levantó sospechas aunque pensó que podría ser por su actividad o algún asunto menor que pasaban.

Al paso de las horas inició el viacrusis, su madre no había acudido a trabajar ni tampoco sabían su paradero junto con el de Ximena, compañeros acudieron a su domicilio pero nadie salió lo que los puso en alerta.

Buscaron y preguntaron entre conocidos pero sin éxito, entonces, decidió junto con la familia levantar una denuncia por la desaparición y empezó a compartir sus fichas con las fotografías como datos generales.

Con la esperanza de encontrarlas con vida siguió con una campaña en redes, pero días después un tío la notificó que en el Semefo se encontraban dos cuerpos con las características que buscaban, eran ellas.

El 21 de enero pasado, sus cadáveres aparecieron en puntos distintos pero con las mismas similitudes fueron degolladas y envueltas en cobijas de su propia casa, fueron clave para identificarla por los estampados.

Su madre fue abandonada sin vida en la delegación de San Antonio Tlaltecahuacán en Tlalmanalco, mientras su hermana en la colonia Hornos de Santa Bárbara en Ixtapaluca a unos 20
Kilómetro uno del otro.

En primer momento autoridades pensaron que se trataba de hechos distintos, pero las investigaciones establecieron que se trataba de madre e hija, los cadáveres pasaron nueve días en el Semefo pese a la ficha Odisea y Amber.

«Las sábanas en las que fueron envueltas eran de Xime y mía, por eso creemos que pudo ser alguien cercano», sospecha Paola que pide a las autoridades dar con el responsable y esclarecer la muerte de ambas.

En el Estado de México el promedio diario de mujeres asesinadas supera un caso, la mayoría queda sin respuesta, pese a esas estadísticas aún confía que la Fiscalía pueda resolver y detener a los feminicidas.

Exige justicia; Covid dificulta indagatorias

Debido al estado de descomposición que presentaban los cuerpos no pudo verlas por última vez para despedirse, fueron sepultadas en el panteón de una localidad de Morelos, luego de ser reconocidas en la morgue.

Tras el duelo pasaron los días, a pesar de que su madre había prestado sus servicio al gobierno, nadie se acercó para darle apoyo, fue cuando escribió un mensaje en su cuenta de Facebook que su caso fue retomado.

Por casi 80 días, el expediente iniciado permaneció archivado, en ese tiempo no se tuvo avances para esclarecer el doble feminicidio, en la entidad donde en los primeros cuatro meses fueron asesinadas 133 mujeres.

«No estaban haciendo nada, me tomaron declaración dos meses después, en la casa se pidió una orden de cateo pero ya había pasado mucho tiempo», insiste Ana Paola que dice no claudicará hasta obtener justicia.

Tiene claro que no descansará hasta tener una respuesta, le pega mucho más porque no se trató de una muerte natural, alguien decidió truncar sus aspiraciones, su hermana tenía planes y anhelos por cumplir.

«Que se haga lo que se tenga que hacer que es justicia, ella era un elemento del gobierno, hacer el bien por el país, eran mujeres que no le hacían mal a nadie solo era alguien que se esforzaba por salir adelante», dice.

Aunque se tiene trazada una línea de investigación no se sabe absolutamente nada del probable responsable, se pregunta porque a ellas, pide que se acabe la corrupción y lleguen al fondo las indagatorias.

El saber quien fue no se las regresara pero la dejara más tranquila, además, se podrían evitar más víctimas, le dicen que pronto tendrán pistas pero hasta el momento sigue como al principio con más preguntas qué solución.

El tema de la pandemia ha venido a dificultar los trabajos, la mayoría de las oficinas se encuentran cerradas y las citas que tenía con el Ministerio Público han sido aplazadas en varias ocasiones, relata.

Desde la declaratoria de la cuarentena por el Covid 19, han cancelado entrevistas le pide al Fiscal Alejandro Gómez Sánchez revisar su carpeta y esclarecerla, a raíz de lo ocurrido se convertido en activista ha asistido a marchas.

Redacción @afondo

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