Shenzhen será el primer lugar en todo China en la que los perros solo podrán ser usados como compañeros de vida.

Hay un concepto que nunca va a ser sencillo de comprender, y ese son las diferencias culturales. Nuestro mundo es un lugar bastante grande, repleto de ciudades y países, que a pesar de estar habitados por la misma especie, son el hogar de personas que muchas veces no tienen demasiado en común. Hoy en día, que vivimos en un mundo globalizado e hiperconectado, es más sencillo que nunca enterarnos de las diferencias entre quienes habitan una nación y la otra. La gran dificultad de esto, es que estar muy informados (o incluso, sobreinformados) sobre cómo funcionan otros lugares, no significa que necesariamente vayamos a comprender con fácilidad lo que lo diferencia del nuestro.


Bajo este manto es que muchas características de algunas lugares son comprendidas y soportadas por otros, a pesar de que lo que para un tipo de personas parece normal, para otras puede resultar aberrante. Es fácil caer en la trampa de creer que el lugar donde vive es el que necesariamente tiene la razón. Un gran ejemplo es el trato y el respeto por las mujeres: para los límites y acuerdos que hemos levantado en occidente, algunas de las prácticas de oriente nos parecen terribles. Pero es muy probable que para ellos, algunas de nuestras prácticas les resulten terribles también.


Así es como llegamos a uno de los puntos por los que históricamente los occidentales hemos sentido algo de desagravio hacia China: el consumo de carne de perro. Para todos nosotros, los perros son un compañero de vida; un miembro de la familia, incluso. La mera idea de verlos convertidos en cena es capaz de hacernos revolver el estómago, cuando no enfurecernos a más no poder. Pero en esa enorme nación, esto lleva décadas siendo la norma. Hasta hoy.


En una noticia que de seguro dará la vuelta al mundo, los legisladores de la ciudad de Shenzhen decidieron ser los primeros en prohibir la matanza de perros con fines alimenticios. Aun es muy temprano para saber si esto se extenderá a todo el país o si será una peculiaridad de este lugar. Como sea, los que vivimos con perros y vemos su hermoso valor, nos sentimos muy felices de esto.

Desde el 1 de mayo, la muy antigua tradición de comer perros será cosa del pasado en Shenzhen. Ahora solo nos queda cruzar los dedos para que el resto del país lo considere una medida digna de imitar.

Fuente: Upsocl

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