Salieron madres e hijas, amigas, compañeras de lucha, no importaba si estaban en contra o a favor del aborto, si antes se habían criticado, todas se unieron para gritar: Ni una más, ni una más, ni una asesinada más.

Salieron del Centro de Justicia para Mujeres, ahí recordaron que las autoridades no han cumplido, la impunidad sigue siendo alta cuando de violencia de género se trata, más del 90 por ciento de los agresores no consiguen una sentencia condenatoria.

“Porque no, ya te dije que no, pendejo, no, mi cuerpo es mío, yo decido, tengo autonomía, yo soy mía”, gritaron más de 4 mil mujeres.

Caminaron de la mano, con el puño en alto, gritando, porque desde la tumba no se puede, porque las niñas no saben, porque las víctimas ya no pueden.

Caminaron sororas, con ganas de llorar, abrazándose, mientras unas pintaban consignas las demás las protegían.

Cuando pasaban por zonas comerciales, invitaban a las mujeres a que se unieran, pidieron que lo hicieran y algunas, se sumaron.

Marcharon pese al sol y al conato de lluvia, llegaron a la Catedral a gritar “Iglesia pederasta a los niños no se tocan”, ahogaron los rezos de quienes protegían el inmueble, “ni vírgenes ni putas”.

Se plantaron frente a la Legislatura, hicieron por primera vez el performance “Un violador en tu camino”, la batucada marcó la pauta.

Frente a palacio, los graffitis de “Estado feminicida”, los reclamos, una obra de teatro para representar la violencia pederasta, aplausos. Sororidad.

Fue histórico, por primera vez las mujeres en Toluca salieron de la apatía, buscaron unirse en un grito: Porque vivas se las llevaron, vivas las queremos.

Pedro Pérez

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