«Empecé a ir, e iba más seguido hasta que ya empecé una relación con él», mencionó Brenda

En el Reclusorio Norte de la Ciudad de México, Brenda y otras mujeres decidieron tener una relación fuera de lo común, todas se enamoraron de reclusos que cumplen su sentencia dentro de este penal.

El primer caso es el de Brenda, una mujer viuda, madre de dos hijos, uno de su primer matrimonio y el más pequeño del hombre que conoció en la cárcel.

“Empecé a ir, e iba más seguido hasta que ya empecé una relación con él”, mencionó.

Brenda conoció al padre de su último bebé, cuando iba a visitar a un familiar, a uno de sus primos.

“Ahí me embaracé de mi bebé, me casé con él y hasta ahora el tiempo que tiene mi bebé de nacido ha ido muy bien. Nos llevamos muy bien, todas las visitas voy a verlo, no lo dejo”, dijo.

Su boda fue una de 150 que se realizaron de manera comunitaria, Brenda asegura que se casó para poder ingresar a su bebé en la cárcel.

“El director, los custodios, todos ahí hicieron un convivió grande. Fueron 150 bodas las que realizaron esa vez, pues yo de blanco no fui, pero si me dejaron entrar con un vestido del color que yo quisiera, pero sí, no fue la boda que esperaba, pero sí lo que tenía planeado”, declaró la fémina.

Hasta ahora, la pareja de Brenda lleva preso ocho años, pero aún le faltan 27, así que se mantiene trabajando dentro del penal.

“Él hace las aguas y así, y de lo que él trabaja, a la mejor no me puede dar mucho, pero me da la semana algo de dinero y yo afuera vendo cosas los fines de semana vendo hamburguesas, solo viernes sábado y domingo, llegando luego, luego me salgo a vender”, confesó.

Así como Brenda, hay otras mujeres que conocieron el amor tras las rejas, es el caso de Stephany, Alma, Yessica y Alejandra, quienes en su mayoría conocieron a sus novios cuando acudían a visitar a familiares o conocidos.

“Lo conocí por un familiar, un tío iba a ver y de vista y ya el pidió permiso para invitarme a salir, bueno, no salir, a desayunar y ya me dejaron un desayuno con él y ya de ahí se dieron las cosas”, declaró Alma.

Los días martes, jueves, sábado y domingo, son los días que pueden estar juntos, los mismos en qué pueden mantener las relaciones intimas, las cuales  se llevan a cabo en colchonetas dentro de una tienda de campaña.

“Independientemente del lugar donde estamos, como que se olvida una de eso y nos enfocamos a nosotros, o sea es bonito, es bonito a pesar de todos porque hay amor”, comentó Alejandra.

Las mujeres declaran que no importa la distancia y lo poco que se vean, los sentimientos no cambian para ellas y por eso es que a pesar de las adversidades luchan por mantener sus relaciones.

“Él estaba siempre conmigo, estaba siempre conmigo, bueno él estuvo libre y fue cuando yo me embaracé y ya otra vez está en el reclusorio”, agregó Yessica, quién conoció a su novio en Facebook, pero ahora está en la cárcel.

Sin embargo, las féminas declaran que la cárcel es dura y vuelve celosos a los hombres.

“Ay, no… difícil porque él es muy celoso, el estar ahí los hace muy celosos muy tóxicos y pues es feo, ay no sí, el encierro les hace pensar cosas que a lo mejor no existen”, confesó Stephany, otra mujer que vive bajo esta situación

Con información de Noticieros Televisa

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