Que lance la primera piedra quien no haya tomado a su perro por las patas para convertirlo en su compañero de danza. ¡Vamos! No puedo ser la única que disfruta de un merenguito de Juan Luis Guerra acompañada de su mejor amigo

Mientras ustedes admiten la realidad, los fotógrafos de danza Kelly Pratt e Ian Kreidich son los rostros tras un ensayo fotográfico que se volvió viral en 2018. Se llama «bailarines y perros» y su meta fue fotografíar a 100 bailarines junto a 100 perros.

Pero no, no se trata de una simple fotografía. Las imágenes se toman en estudio y los bailarines, ataviados en sus mejores trajes, hacen sus más impresionantes movimientos, aunque es la reacción del canino la que realmente se roba la atención.

El resultado son fotografías increíbles y adorables que puedes adquirir en la página web del proyecto (dancersanddogs.com), así como calendarios o camisetas alusivas.

Elegante y graciosa

Kelly e Ian se dedican a fotografiar a bailarines, enfocándose en los del ballet de Saint Louis en Estados Unidos. A principios de 2017 surgió la idea de este proyecto que pronto se viralizó: «Un día, yo (Kelly) tuve una idea extraña: ‘¿qué tal si hacemos fotografías de bailarines con perros?’. Ian me miró como si estuviera loca», comenta la fotógrafa.

Aunque no parecía tener mucho sentido, su compañero se sumó a la idea. Todo empezó con Baxter, un bulldog inglés que se acompañó en la sesión con una experimentada bailarina. El resultado fue una imagen ligera, graciosa, elegante y muy limpia. Y unir estos adjetivos en la misma oración no en sencillo, menos cuando se trata de ballet.

«El ballet suele verse como muy difícil y lejano, y sentimos que este proyecto ayuda a la gente a ver un lado más sencillo de la danza», argumenta Kelly.

Y realmente tiene razón. Desde entonces, el proyecto se hizo viral con el video del detrás de escena de las sesiones que han sido vistas por más de 25 millones de personas, quienes ahora, seguramente, miran al ballet con otros ojos.

Kelly e Ian esperan expandir el proyecto a otras ciudades del país con el objetivo de hacer del ballet una disciplina más cercana a la gente. Y si no lo logran, por lo menos saben que cumplieron con uno de sus cometidos: hacer sonreír a las personas.

Fuente: VIX

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