Moisés Tejocote Pérez detalló que, con aplicaciones medicinales para abatir el dolor de cabeza, controlar la artritis reumatoide y funciones anticancerígenas, los hongos comestibles reportan amplios beneficios para el consumidor.

Toluca, Méx. – 12 de noviembre de 2019. Es necesario realizar más estudios científicos para conocer el alcance terapéutico de los hongos comestibles, sostuvo el investigador de la Universidad Autónoma del Estado de México, Moisés Tejocote Pérez, quien precisó que aún se desconocen algunas de las especies que crecen en nuestro país.

Al presentar el libro Hongos de Temoaya con valor medicinal y social, editado por la UAEM, el experto del Centro de Investigación en Ciencias Biológicas Aplicadas (CICBA) de esta casa de estudios detalló que, con aplicaciones medicinales para abatir el dolor de cabeza, controlar la artritis reumatoide y funciones anticancerígenas, los hongos comestibles reportan amplios beneficios para el consumidor.

El especialista de la Autónoma mexiquense indicó que en esta publicación se registran más de 20 especies de hongos comestibles, de gran importancia biológica, medicinal y cultural para la población.

“En el municipio de Temoaya existen ciertos ecosistemas que favorecen la diversidad de especies de hongos”, afirmó el investigador universitario, quien subrayó la importancia de trabajar con la población y las entidades municipales, a fin de contribuir a la conservación micológica.

Al comentar la obra, la investigadora del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México, Celia Elvira Aguirre Acosta, destacó que este libro contribuye al conocimiento etnomicológico del país, pues realiza una descripción taxonómica, el tipo de suelo en el que crecen los hongos, así como su uso y consumo por parte de los habitantes de la región.

“La importancia de este trabajo radica en que algunas de las especies de hongos descritas no pueden cultivarse en laboratorio, pues tienen relación estrecha con las raíces de los árboles”, abundó la experta, quien detalló que estos recursos biológicos no maderables son considerados sustitutos de diversos alimentos, por su alto valor proteínico.

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