Diecisiete personas, presuntos miembros de una facción criminal dedicada al tráfico de drogas, murieron en la madrugada de este miércoles en un enfrentamiento con policías en Manaus, capital del estado de Amazonas, en el norte de Brasil, informaron fuentes oficiales.

Según la Secretaría de Seguridad Pública de Amazonas, los supuestos narcos se preparaban para tomar el control de diferentes áreas de tráfico en la ciudad en manos de una banda rival, cuando fueron sorprendidos por la Policía.

Ningún agente fue herido durante la operación.

Manaus, con alrededor de 2 millones de habitantes, ha sido el escenario en los últimos meses de episodios violentos, en medio de una cruenta guerra entre grupos criminales por el control de las rutas de droga.

En mayo pasado, hubo más de 50 presos muertos en varias cárceles de Manaus a raíz de una pelea entre miembros de una misma facción.

En el operativo de este miércoles, la policía recibió una llamada anónima que les avisó de la llegada de un camión con 50 personas armadas, cuya intención era atacar a una banda rival y arrebatarles varios puntos de distribución y comercialización de drogas.

Hasta cinco equipos de la denominada Fuerza Táctica de la Policía acudieron a la región y entraron en conflicto con los sospechosos, diecisiete de los cuales murieron y el resto se dio a la fuga.

Llegamos para preservar la vida, para aplicar la ley, infelizmente ellos quisieron hacernos frente y salimos victoriosos. Como siempre, el lado del bien siempre venciendo al mal», señaló a los periodistas el comandante general de la Policía Militarizada, coronel Ayrton Norte.

También indicó que la operación de hoy «es un trabajo para demostrar que estamos preparados y que no vamos a dejar a la población a merced».

Vamos a acabar con el crimen organizado. Fueron retirados de las calles de Manaus 17 criminales», añadió.

La Policía decomisó además de 17 armas de fuego, entre revólveres y armas de alto calibre.

La vasta región amazónica, donde se encuentra Manaus, tiene una especial relevancia al tratarse de una ruta del tráfico de difícil fiscalización, menos explorada que la frontera con Paraguay, y más cerca del noreste brasileño, donde el crimen organizado también está extendiendo sus tentáculos.

Organizaciones de Derechos Humanos, como Human Rights Watch (HRW), han denunciado la brutalidad con la que se emplea la Policía en Brasil y el aumento de la misma en este último año.

La alta comisionada para los derechos humanos de la ONU, Michelle Bachelet, denunció en septiembre pasado «un marcado aumento de la violencia policial» y de «discursos que legitiman las ejecuciones extrajudiciales y la ausencia de rendición de cuentas».

El presidente de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, defiende «mano dura» para enfrentar el crimen organizado, acostumbra a decir que «bandido bueno es bandido muerto» y afirma que si un policía mata a un delincuente, cualquier sea la circunstancia, debería recibir una «condecoración» en vez de ser investigado.

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