Las mujeres que viven una situación de prostitución fueron vulnerables física, emocional, social y económicamente en su hogar de origen, por ejemplo, por su género, edad, el número de hijos en la familia, carencia de afecto o baja autoestima.

Toluca, Méx. – 02 de agosto de 2019. La trata de mujeres debe ser abordada desde estrategias integrales y una perspectiva de género que involucre y comprometa a los diversos sectores sociales, comunitarios e institucionales, afirmó la especialista María de Lourdes Zariñana Nava, en la Universidad Autónoma del Estado de México.

Trata de mujeres debe ser abordada desde estrategias integrales

En la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAEM, la experta compartió los resultados de la investigación que realizó en el barrio de La Merced, en la Ciudad de México, donde dio seguimiento y entrevistó a mujeres sobrevivientes de trata de personas con fines de explotación sexual en contextos de prostitución.

Manifestó que las mujeres que viven una situación de prostitución fueron vulnerables física, emocional, social y económicamente en su hogar de origen, por ejemplo, por su género, edad, el número de hijos en la familia, carencia de afecto o baja autoestima.

Sostuvo que la pobreza, violencia intrafamiliar, hostigamiento, hacinamiento, promiscuidad, relaciones paterno-filiales, falta de infraestructura educativa y salud también influyen para que la mujer opte o sea obligada, incluso por sus parejas sentimentales, a la prostitución.

Al dictar la conferencia “Cuando ellas hablan. Reconstrucción de trayectorias de explotación sexual”, la académica de la Universidad Nacional Autónoma de México indicó que también hay mujeres que son trabajadoras sexuales a partir del engaño de sus parejas sentimentales.

Por otra parte, Zariñana Nava abundó que el enganche se genera desde lo afectivo, la seducción, promesas de amor, propuesta de matrimonio, hasta la oferta de migrar para tener mejores oportunidades de empleo, salario, bienestar familiar y educación.

Aseveró que, en su mayoría, las trabajadoras sexuales carecen de educación e, incluso, algunas son analfabetas, lo que las hace más vulnerables a partir de los 35 años, edad en la cual son consideradas mayores para seguir trabajando en este ambiente y, por lo tanto, viven en un contexto de pobreza y segregación.

Desafortunadamente, lamentó María de Lourdes Zariñana Nava, estas mujeres siguen fuera de los ámbitos de interés gubernamental, están abandonadas, ya que, supuestamente, no tienen nada que aportar a la sociedad.

En este contexto, puntualizó que es necesario continuar trabajando en la construcción de los géneros, ya que no podemos seguir educando niñas que siempre digan que sí, dispuestas a hacer lo que sea, y hombres dispuestos a comprar todo, incluso el cuerpo de mujeres y niñas.

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