Los campos de cruces rosas y moradas que buscan recordar a las niñas, adolescentes y mujeres que han sido asesinadas, se multiplican a lo largo de la república, escondiendo una tragedia mayor.

Historia que ha sido un proceso largo, complejo y que comenzó el 4 de agosto de 2017 en el Estado de México.

“A ella se la llevan el 4 de agosto. El 5 de agosto aparece asesinada en Huixquilucan con extrema violencia”, nos cuenta Juana Pedraza sobre la jornada en que su hija desapareció. O, más bien, cuando fue atacada junto con su acompañante por un grupo de sujetos en una gasolinera del municipio de Xonacatlán.

A él sólo le dispararon en una pierna y lo dejaron ahí. Ella no corrió con la misma suerte y fue obligada a seguir el camino con los agresores.

Su familia se enteró de su desaparición por la llamada telefónica de una de sus colegas. Al Feminicidio: El asesinato de una mujer, por el simple hecho de ser mujer.

Un término que escuchamos diariamente en las noticias, que leemos en los periódicos y deslizamos en las redes sociales. Un término que se ha vuelto un tanto cotidiano en nuestro país. Un término que no es otra cosa más que el reflejo de la tragedia que se vive en México.

Los campos de cruces rosas y moradas que buscan recordar a las niñas, adolescentes y mujeres que han sido asesinadas, se multiplican a lo largo de la república, escondiendo una tragedia mayor. En México no se puede saber con certeza cuántas son.

Consultamos las bases de datos oficiales, preguntamos a activistas, nos acercamos a organizaciones civiles y al INEGI. Cada uno tiene números distintos para dimensionar la misma catástrofe: los feminicidios.

Nos encontramos con tres familias que no han hallado justicia por la muerte de sus hijas. Hablamos con un funcionario que prefirió mantenerse en el anonimato para revelarnos las fallas al interior de la Fiscalía del Estado de México. Nos reunimos con especialistas para intentar entender porqué los asesinatos de mujeres van en aumento.

¿Una pista? En México no sabemos investigar los feminicidios y tampoco los podemos contar, ¿cómo podemos resolver un problema que ni siquiera sabemos cuantificar?

Nos Están Matando: Radiografía de Feminicidios en México es un trabajo que busca profundizar sobre la violencia de género, ¿qué es lo que define un feminicidio? y sobre todo ¿quién y bajo qué criterios decide qué es un feminicidio y qué no lo es?

Jessica Sevilla Pedraza salió de casa después de estar con sus padres y su hijo. Apenas había pasado un día del cumpleaños de su papá cuando la doctora de 29 años fue vista por última vez con vida. Y así se desencadenó una instante, sus familiares comenzaron con la búsqueda. Acudieron a las autoridades y, finalmente, el 5 de agosto supieron que el cuerpo de Jessica había sido hallado en un paraje de la comunidad del Hielo, en Huixquilucan.

“A ella le quitaron la piel, le quitaron el pulmón, corazón, tenía la nariz rota, costillas rotas… no tenía cuero cabelludo. Fue extrema violencia”, con voz firme, Juana intenta describir una escena que es difícil de recordar.

“ME DIJERON QUE FUE LA FAUNA”

Juana asegura que, tras las primeras investigaciones, la Fiscalía General de Justicia del Estado de México le dio una verdad histórica: la fauna del lugar había causado las lesiones en el cuerpo de Jessica.

Así comenzó el camino de esta familia para acceder a la justicia y esclarecer uno de los cientos de feminicidios que se registran en nuestro país.

¿QUÉ ES UN FEMINICIDIO EN MÉXICO?

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que en México, 6 de cada 10 mujeres mexicanas han enfrentado algún incidente violento durante su vida, y que más del 40% ha sido víctima de alguna agresión sexual. El feminicidio no es otra cosa que la representación más extrema de la violencia contra las mujeres.

En 2012, tras una larga lucha de activistas, familiares y organizaciones civiles, el delito se reconoció oficialmente en las leyes mexicanas.

“Comete el delito de feminicidio quien prive de la vida a una mujer por razones de género”, comienza el artículo 325 del Código Penal Federal. “Se considera que existen razones de género cuando concurra alguna de las siguientes circunstancias”.

La norma nacional describe siete causales distintas que prueban las razones de género dentro de un homicidio. Con la presencia de una sola de ellas, se debería considerar un feminicidio.

  • Que existan antecedentes de violencia del sujeto activo hacia la víctima.
  • Que existan amenazas del sujeto activo en contra de la víctima.
  • Que haya sido incomunicada previo a su muerte, cualquiera sea el tiempo.
  • Que el cuerpo haya sido expuesto en la vía pública.
  • Que presente signos de violencia sexual.
  • Que tenga lesiones o mutilaciones degradantes.
  • Que haya existido entre la víctima y el sujeto una relación sentimental, afectiva o de confianza.

En un país como México, que registra más de 33 mil homicidios violentos al año, la definición es fundamental.

NO SABEMOS CUÁNTOS FEMINICIDIOS HAY

Si algún día intentas averiguar cuántos feminicidios hay en México, la única conclusión confiable a la que vas a llegar es “quién sabe”.

No existen datos suficientes que te permitan saber con certeza cuántas mujeres pierden la vida por la violencia feminicida. No hay números comparables entre las diferentes publicaciones y tampoco hay margen de comparación con años anteriores. No existen metodologías homologadas. Cada medición que encuentres tendrá diferente frecuencia, diferentes técnicas y, sobre todo, diferentes resultados.

“Es un desastre de medición”, se lamenta Carolina Torreblanca, directora de análisis de datos y contenido de Data Cívica, que ha dedicado los últimos años al análisis de las enredadas cifras de feminicidios.

UNA MUERTA: UN CERTIFICADO

De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2017 —los datos del 2018 se harán públicos hasta noviembre del 2019— 3 mil 430 mujeres murieron a causa de un presunto homicidio. Nueve mujeres son asesinadas al día.

La cifra es alarmante. Sin embargo, es importante aclarar que ahí no se cuentan feminicidios, sino víctimas de presuntos homicidios. Es decir, en esos números no se hacen distinciones por el posible motivo. ¿Por qué?

Edgar Vielma, director general de Estadísticas Sociodemográficas del INEGI, explica que “el feminicidio es un término jurídico, no médico”, por ello las cifras que publica el instituto son la suma de todos los certificados de defunción a nivel nacional. “Para nosotros es: un muerto, un certificado”.

Cada que alguna persona fallece, un médico legista hace un análisis preliminar de las posibles causas de muerte. Si estima que la mujer hallada fue víctima de un homicidio, un suicidio o una muerte accidental, así quedará asentado en el acta. El criterio de los forenses —y lo que tachen en una hoja— determinará finalmente en qué columna se acomoda.

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