La variación en el voltaje había provocado un chispazo dentro del hogar, iniciando un incendio

Toluca, México; 6 de abril de 2019. El 8 de marzo los abuelos de un pequeño se encontraban descansando en su casa, ubicada en Colinas del Sol, en Almoloya de Juárez. Era viernes por la tarde, un día sin mucho que hacer.

La pareja encendió la televisión para entretener el ocio; sin embargo, para las 7 de la tarde la energía eléctrica comenzó a fallar: la luz iba y venía sin más.

Después de un rato, descubrieron que las variaciones eran causadas por trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), quiénes sin consentimiento de los propietarios instalaban medidores afuera de las casas.

Mientras reclamaban al trabajador por actuar sin autorización, un llanto les hizo volver adentro. Al ingresar al cuarto donde minutos antes dormía el pequeño, su abuela encontró que el menor ardía en llamas, envuelto en las sábanas.

La variación en el voltaje había provocado un chispazo dentro del hogar, iniciando un incendio. Para cuando lograron sofocar el fuego, el bebé ya presentaba quemaduras de tercer grado.

Vecinos del lugar persiguieron hasta Zinacantepec al trabajador de la CFE, quien viajaba a bordo de la unidad con placas KW-90-712. Ahí lo dejaron libre luego de que su compañía se comprometiera a absorber los gastos generados para las atenciones del menor, quien apenas tiene un año y 4 meses.

Sin embargo, no ocurrió así.

La empresa no respondió a las demandas de la familia, por lo que ésta acudió ante la Fiscalía General de Justicia del Edoméx (FGJEM) a denunciar lo sucedido. Ahí únicamente les remitieron a la CFE para tratar directamente lo sucedido y ver de qué manera se resolvía el caso.

Tras ser ignorados en la CFE se presentaron ante a la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (Codhem) donde, así mismo, los redirigieron a la Procuraduría Federal del Consumidor.

Hoy la vida del pequeño pende de un hilo.

Actualmente se encuentra en el hospital Nicolás San Juan, donde fue valorado con condición de “muy grave, su pronóstico es reservado a evolución, riesgo de sepsis y choque séptico e incluso la muerte”.

La familia solicita ayuda para adquirir los siguientes materiales:

Aceite mineral (un litro).
Hojas Bactigras (10×40).
Tarones de Furacil.
Engrapadoras para piel.
Catéter de 13 cms.
Pañales.

Las contribuciones pueden canalizarse al teléfono 722 614 44 95.

Redacción ViceversaNoticias

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