Con la aprobación de la reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, en la cual se modifican diversas secretarías de Estado, para crear ala Secretaría de Seguridad y Bienestar y con ella una figura administrativa que ha generado mucha polémica; me refiero en concreto a la figura de los coordinadores de la aplicación de recursos e implementación de los programas federales, mejor conocidos por el nombre de “super delegados”.

 

El principal argumento para que se aprobara la modificación, fue reducir la supuesta burocracia que existía en todas las delegaciones federales que se encontraban en los estados de la república y el gasto que se ejercía en el día a día de la operatividad de las mismas, lo cual no suena nada mal; sin embargo, en la realidad, seguramente se generaran una serie de problemáticas. A continuación mencionaremos los dos más importantes:

 

1) En realidad, este tipo de figuras administrativas surgen principalmente con propósitos más de índole electoral o político, en lugar de generar uncargo público que no sólo verifique o administre de forma correcta la entrega de programas sociales o la implementación de políticas públicas que saquen de la pobreza a las personas.

 

2) Existe una enorme discrecionalidad operativa en manos de esta figura, que tal parece un contrapeso de control político para los gobernadores y alcaldes, cuya finalidad primordial es tener sujeto el destino de los recursos de los programas sociales, en los cuales no existe una fórmula de distribución equitativa para cada entidad.

 

La abrumadora mayoría con la cual ganó en la pasada elección el actual gobierno requiere de una gran responsabilidad y prudencia en el manejo de los recursos públicos, máxime tratándose de la debida conducción de los programas sociales, así que esta figura enfrenta ya diversas acciones de inconstitucionalidad en las cuales se argumenta que va en contra de los principios del federalismo, pues centraliza el poder y lo concentra en una sola persona, que no cuenta con la debida legitimidad democrática, es decir, no fue votado en una elección; así que esta figura aún dará mucho para seguir analizando y vigilando en los próximos meses.

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