Stadion Nizhny Novgorod – Suecia se confirmó como el rival de México con legítimas intenciones por buscar uno de los dos boletos a Octavos de Final, mientras Corea mantuvo la tendencia a la baja y validó la etiqueta como el más débil del sector.

Las circunstancias en las que ambos llegaron a Rusia volvían obligatorio un desenlace: o Corea revivía a su defensa e imponía su vértigo ofensivo en el Mundial, o Suecia mantenía la solidez en la zaga y al fin volvía a marcar.

Y gracias al VAR, pero con toda justicia, sucedió esto último. Con todo lo que generó, no se entiende cómo Suecia solo había marcado 2 goles en sus últimos 7 juegos antes de este torneo.

Ante una buena cantidad de su gente, que resaltaba en las gradas por las camisetas amarillas, Suecia solo debió aguantar los primeros minutos de intensidad coreana. Pero los asiáticos fueron solo eso y como no se sintieron peligrosos, pronto permitieron que el partido tomara rumbo a favor de los europeos.

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Suecia adelantó líneas poco a poco, hasta volver inexplicable su falta de contundencia. En dos ocasiones fue el portero Jo Hyeonwoo el que con grandes atajadas les impidió tomar la ventaja, pero también porque Marcus Berg desperdició dos claras en el primer tiempo, cuando además Viktor Claesson tuvo un cabezazo que rozó el poste.

A Corea no le quedó más que matar o morir y se lanzó con todo al frente. Al 77’ tuvieron nuevamente una de peligro, pero nada como la que desperdició Hwang Heechan ya en la compensación.

Si Corea no supera la Fase de Grupos, como en Brasil 2014, sus aficionados podrán ilustrar esa tristeza con la imagen del atacante mandando a un lado su cabezazo, entre el manchón penal y el área chica, con el marco abierto, porque era el empate.

Sin embargo, se mantuvo el 1-0 que los suecos festejaron con todo, sobre todo porque este partido fue el de su vuelta a un Mundial desde el 2006. Ahora pensarán en el partido del sábado contra Alemania, el mismo día en que México enfrentará a Corea en Rostov.

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