l agresor, de nacionalidad alemana, también ha fallecido: se suicidó posteriormente, según fuentes de la Policía. Las autoridades alemanas no han hallado por el momento “ningún indicio” de un atentado islamista.

Jenes R., un hombre de 48 años con problemas mentales, ha hecho revivir durante unas horas en Europa el fantasma del terrorismo con un atropello múltiple en Alemania en la ciudad de Münster (oeste).

En una furgoneta se ha precipitado contra la multitud que disfrutaba de una terraza muy popular en el centro de la ciudad causando la muerte de dos personas e hiriendo al menos a 20.

Seis de ellas están en estado crítico. Las cifras de las víctimas mortales han ido variando a lo largo de la tarde. El Ministerio del Interior señaló cuatro en un primer momento.

El agresor, de nacionalidad alemana, también ha fallecido: se suicidó posteriormente, según fuentes de la Policía. Las autoridades alemanas no han hallado por el momento “ningún indicio” de un atentado islamista.

Pasaban las 16:30 del primer sábado que llamaba a echarse a la calle tras el duro y largo invierno, cuando el conductor rebasó la calzada y arremetió contra los veladores del restaurante Kiepenkerl, uno de los más populares de esa ciudad

La asociación con actos de terrorismo cometidos con vehículos ha sido inmediata y, aunque las autoridades de Interior rehúsan poner nombre y apellidos a lo que no ha pasado de ser un trágico incidente y piden no entrar en el terreno de la especulación, han saltado las alarmas.

Además, según el tabloide alemán Bild, la policía estuvo inspeccionando el vehículo buscando posibles explosivos. Y se halló un objeto sospechoso dentro de la furgoneta. La policía también registró el domicilio del conductor en busca de material explosivo. Según la cadena de televisión pública ZDF, Jenes R. había intentado “hace poco” suicidarse.

“La ciudad está consternada por este hecho aberrante”, se apresuró a decir el alcalde, Markus Lewe, que trasladó su pésame a las familiares de las víctimas y sus deseos de recuperación a los heridos, entre los que aún no se descarta que pueda haber extranjeros.

“Hay muertos y heridos. Por favor eviten el lugar”, ha señalado la policía a través de su cuenta de Twitter, donde pide con insistencia a los vecinos y visitantes que no se acerquen al centro de la ciudad y que no se expandan rumores por las redes sociales. Nada más tener conocimiento de la tragedia, las autoridades policiales y de protección civil han puesto en marcha un operativo de control y de seguridad en las inmediaciones del restaurante con un llamamiento explícito a la población para que evitaran esa zona.

Desde el Ministerio Federal de Interior, se ha hecho un esfuerzo para sembrar la calma y, sin entrar en los detalles, sus portavoces aseguraron que las investigaciones de lo ocurrido van muy rápidas. Ha sido una especie de suerte dentro de la conmoción que la ciudad contrata con una fuerte presencia policial ante la demostración kurda que se había convocado para esa misma tarde.

Las fuerzas de seguridad, que de momento se siguen refiriendo al atropello como un “incidente”, han asegurado que no están buscando a más sospechosos y que creen que el peligro ha pasado.

El Gobierno alemán ha expresado su solidaridad con las víctimas. “Haremos cuanto sea posible para esclarecer lo ocurrido y para atender a las víctimas y a sus familiares”, ha declarado la canciller alemana, Angela Merkel.

El atropello se produce en un momento de gran preocupación en Europa, tras una serie de ataques yihadistas que en los que se utilizan vehículos para matar. Hace poco más de un año, Alemania sufrió un atentado en el que un camión arrolló un mercado de Navidad en Berlín que dejó 12 muertos y cuya autoría fue reclamada por el Estado Islámico (IS).

Redacción El Mundo

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