Ofreció huevos de pascua por estar sin trabajo y recibió un montón de pedidos

Ofreció huevos de pascua por estar sin trabajo y recibió un montón de pedidos Ofreció huevos de pascua por estar sin trabajo y recibió un montón de pedidos Ofreció huevos de pascua por estar sin trabajo y recibió un montón de pedidos

Si hay un símbolo de la celebración de la Pascua, sin duda es el huevo de chocolate. Liliana Antúnez (38) es una vecina de Wilde que necesitaba una solución económica a las dificultades que está atravesando con su familia. Su marido se quedó sin trabajo y, con cuatro hijos, debía buscarle una vuelta a la situación. Decidió ponerse a cocinar huevos de chocolate.


Su hija Florencia hizo la promoción en su cuenta de Twitter y la repercusión fue impresionante. Sin esperar, muchos vecinos de la zona le comenzaron a hacer pedidos para llevarse a su casa.

“Nunca esperé tener tanta demanda. Cuando opté decidí hacerlos, pensé que si no terminaba vendiendo ninguno, nos lo comíamos en casa”, relata Liliana.

“Fue muy rápido todo. Mi hija subió la información a Twitter y en dos días me empezaron a llegar pedidos de distintos barrios”, agrega.

La familia de Liliana está compuesta por seis integrantes. Ella, su esposo Leonardo y sus cuatro hijos Ezequiel, Joaquín, Mía y Florencia, que fue quien hizo viral en las redes los huevos de su mamá. Todos debieron adaptarse a que, de un día para otro, la cocina de su casa se transformara en una suerte de fábrica de chocolate. Como no cuenta con mucho espacio, deben ser ordenados al cocinar.

Aunque esta iniciativa es nueva, Liliana tiene experiencia en la preparación de cosas dulces, ya que, dice, le suele cocinar a sus hijos y sobrinos las tortas para sus cumpleaños y los chocolates de cada Semana Santa.

“Aún así, esta vez fue diferente porque no es lo mismo hacer cinco huevos para repartir entre la familia, que hacer 20 por día por encargo. Es la primera vez que hago tanta cantidad”, cuenta la mujer, a quien le falta un año para recibirse de maestra, pero que se tomó unos días para dedicarse de lleno a los huevos de Pascua.

No está sola, ya que recibe ayuda de su esposo y de sus hijos. Pero, admite que de los detalles le gusta encargarse ella: “Los moñitos de la bolsa y el decorado los quiero hacer yo. Soy muy detallista”, dice.

Los últimos días fueron para Liliana de mucho trabajo. El proceso productivo lleva tiempo y es delicado, ya que hay que derretir el chocolate, esperar a que se enfríe, ponerlo en moldes y decorarlo. Fueron de levantarse a las 5 de la mañana para comenzar a cocinar y no parar hasta la noche.

“La jornada terminaba cuando mis hijos me decían que tenián hambre y querían cenar”, expresa la mujer, que antes que nada, es madre.

La gran repercusión que tuvo la iniciativa de Liliana (la publicación de su hija Florencia superó los 6 mil retuits) le hizo plantearse si podría sostener un emprendimiento gastronómico.

“Ahora quiero hacer un curso de repostería”, dice. “A veces hay momentos difíciles, pero siempre hay gente que ayuda”, finaliza la devenida repostera.

Redacción El Clarín