La inversión servirá para la creación de “ un nuevo Centro de Defensa de Armas Químicas”, tras el atentado del 4 de marzo de Salisbury (sudoeste).

El ministro de Defensa británico Gavin Williamson anunció hoy, 15 de marzo del 2018, una inversión de 48 millones de libras en un nuevo laboratorio contra las armas químicas tras el atentado con un agente nervioso contra un ex espía ruso.

Además, Williamson dijo que “Rusia debería callarse, Rusia debería largarse”, cuando se le preguntó por la eventual respuesta rusa a la expulsión de 23 diplomáticos ordenada por Londres el miércoles, 14 de marzo del 2018.

La primera ministra Theresa May visitará este jueves, la escena del atentado en Salisbury y charlará con miembros de los equipos de rescate, comercios y con los vecinos, en un momento de nerviosismo en esta ciudad medieval por el potencial impacto en la salud de la sustancia usada.

Skripal y su hija estuvieron en un pub y un restaurante del centro antes de ser hallados inconscientes en un banco, y todavía no se ha determinado en qué lugar recibieron el veneno.

La inversión servirá para la creación de “ un nuevo Centro de Defensa de Armas Químicas”, dijo Williamson en un discurso en el que anunció también que miles de militares británicos recibirán la vacuna contra el ántrax para estar en mejor disposición de responder a un ataque bioquímico.

El ántrax o carbunco es una bacteria que se ha usado como arma en polvo, spray o aerosol, y que puede ser mortal. “ Tenemos expertos de talla mundial en el Laboratorio de Tecnología Científica de Defensa de Porton Down, y hoy quiero anunciar que fortaleceremos nuestro potencial invirtiendo 48 millones de libras ” en el nuevo centro, explicó Williamson.

Los anuncios de Williamson, en un discurso pronunciado cerca de Bristol (sudoeste) , se producen en plena escalada con Rusia por el ataque con Novichok -una arma química desarrollada por la antigua Unión Soviética- contra el ex coronel ruso Serguéi Skripal y su hija, en el que un policía británico también resultó herido, aunque no de tanta gravedad.

La sustancia usada en el atentado del 4 de marzo de Salisbury (sudoeste) fue identificada por el gran laboratorio militar británico de Porton Down, no lejos de donde ocurrieron los hechos, y permitió establecer el vínculo con Rusia, que asegura no tener nada que ver con el crimen.

Redacción El Comercio

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