La aerolínea British Airways cubriría la ruta Londres-Dubai, un vuelo de 7 horas que salió sin contratiempos. El Boeing 747 tenía todas las sillas ocupadas; el avión estaba lleno.

Las víctimas de este incidente cuentan que el episodio sucedió aproximadamente a los 10 minutos de que la nave alcanzara la velocidad crucero.

Nervioso, un muchacho se dirigió hacia la parte trasera del avión buscando los baños que estuvieran más alejados del público en general. Pasado un tiempo decide salir y apenas abrió la puerta, se desencadenó el desastre.

Los pasajeros de los puestos finales fueron los primeros en notar que algo marchaba mal. De inmediato empezaron a cruzar miradas.

Al principio las miradas eran de complicidad, pero luego se volvieron acusadoras por lo que inmediatamente llamaron a las azafatas. Al llegar al sitio, instantáneamente se percataron del nauseabundo olor que salía de aquel baño.

Una auxiliar de vuelo tuvo la mala fortuna de ser quien abriera la puerta y verificara la catástrofe. Al instante cerró la puerta y dejó a un compañero vigilando la puerta para evitar que alguien entrara a ese campo minado.

La chica se dirigió a la cabina de mando. El capitán debió ser informado de lo sucedido puesto que nunca antes había ocurrido algo parecido.

Al enterarse, el capitán decidió esperar un tiempo prudencial para ver la evolución de la situación. Pero no había nada que hacer. El chico había hecho tal desastre de heces, que ni el avión ni su personal estaban preparados para ello.

El personal, en un intento de mejorar las cosas, sólo logró que fuera peor. Lo más grave es que el terrible olor ya se estaba esparciendo por todo el avión.

El capitán llamó a reunión a todos sus auxiliares de vuelo. Eso parecía no ser una buena noticia. A los diez minutos, el capitán se dirige a los pasajeros con el siguiente mensaje:
«Muchos habrán notado que hay un olor bastante desagradable que viene de uno de los baños. Se trata de excrementos fecales líquidos. Debemos regresar por motivos de seguridad.»

Ese mismo día, la aerolínea envió un comunicado explicando lo sucedido y decía que: «Se tomó la decisión de regresar por la seguridad y la comodidad de nuestros clientes a bordo. Lamentamos mucho la incomodidad que les pueda haber causado. Les proporcionamos alojamiento en el hotel y reprogramaremos el vuelo para partir el día siguiente.»

Probablemente, en la misiva olvidaron un último consejo: no olvide ir al baño antes de subirse al avión… las mascarillas de oxígeno son para otra cosa.

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