En el mundo se compran un millón de botellas de plástico por minuto. Un europeo promedio produce cerca de 2 Kg de basura al día, un total de 13 Kg por semana, y 726 kg al año. Tres cuartas partes de esa basura lo constituyen los plásticos, que tardan entre cien y mil años en descomponerse.

por esa razón un supermercado holandés ha decidido ayudar a sus clientes y ponérselo un poco más fácil. Se llama Ekoplaza, está en el centro de Amsterdam y dispone de un pasillo de estantes en los que ninguno de los productos está envasado en plástico.
Carne, arroz, salsas, productos lácteos, chocolate, cereales, frutas, vegetales… No es que aparezcan presentados desparramados o sin envasar, sino utilizando nuevos bio-materiales bastante considerados con nuestro planeta o reciclados de vidrio, metal o cartón. «Durante décadas nos han vendido la mentira de que era necesario usar el plástico, pero queremos demostrar que eso no es verdad», defiende uno de los padres de la idea, Sian Sutherland, «es cierto que estos materiales encarecen un poco el producto, pero porcentualmente la diferencia es ridícula y estamos seguros de que hay muchos clientes dispuestos a pagarla a cambio de consumir estos productos con la conciencia tranquila».

La reacción de los clientes ha sido desde el principio muy positiva. Es cierto que requiere un proceso de aprendizaje porque los envases carecen de los logotipos empresariales fácilmente reconocibles, pero «solo requiere algo más de atención las primeras veces y después la única duda que debemos resolver es cómo reciclar fácilmente los materiales biológicos de los que se componen los nuevos envases», explica Sutherland.

Se trata de un proyecto piloto y será el cliente quien finalmente decida el futuro del proyecto. Este mismo pasillo libre de plástico, que ofrece 700 productos, será pronto reproducido en cada una de las 74 tiendas de la cadena y sus responsables confían incluso en que la idea se extienda a otros países. Hay cadenas interesadas, como la británica Iceland, que se ha propuesto eliminar en un plazo máximo de cinco años los embalajes de plástico de todos sus productos, sustituyéndolo por papel, tanto en las bandejas como en las bolsas. Con este cambio, los clientes podrán reciclar este papel, tanto en sus casas como en las instalaciones de los supermercados.

Un 80% de sus clientes habituales ha asegurado en una encuesta que apoyará ese proyecto con el consumo. «No hay ningún motivo para envasar alimentos tan perecederos como esos en un material tan indestructible», ha justificado el director de Iceland, Richard Walker.

El sector minorista de comestibles representa actualmente el 40% del consumo de envases de plástico y solamente un 6% de los plásticos utilizados son reciclados.

Con Información de VAnguardia

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